Había sobrevivido a una pandemia y esperado desde hace tres
años a que este momento llegara, llevábamos meses preparando nuestros outfits,
confeccionando y cociendo lentejuelas a nuestras prendas, consiguiendo boas de
plumas y sombreros vaqueros para adornarlos con tiras de peluche, piedritas y
hasta luces para poder llevarnos el mejor outfit al concierto más esperado del
año.
La travesía comenzó en el metro, donde, mientras esperábamos
atentas nuestro tren, veíamos acercarse a otra morrita con el outfit como
sacado de Pinterest, brillos en la cara, top metálico y un abrigo como salido
de la mismísima ciudad peluche; sabíamos que íbamos al mismo lugar porque ambas
nos vimos con cara de “buen outfit” pero sólo nos limitamos a decirnos “hola”,
como si nos conociéramos de años, abordamos el metro y la travesía continuaba,
en el transborde hacia Pantitlán, supimos que no nos habíamos equivocado porque
seguíamos el rastro de las miles de plumas dejadas como un caminito para
guiarnos al foro sol.

Salir y llegar allí fue un caos y yo, con el miedo persistente de que no se me
cayeran los boletos porque en vano sería haber esperado tanto tiempo como para
que en un instante los perdiera, llegamos “tarde” y digo tarde porque ya había
empezado la banda telonera, una banda de Jamaica llamada “Koffee”, tocaban reggae,
sí, leyó usted bien, ¡REGGAE!, en fin, esperamos y mientras me hidrataba porque
seguía recuperándome de lo afónica que había quedado días antes por el CC, veía
a mi alrededor y por todos lados veía sombreros vaqueros, boas de plumas, niñas
ansiosas y padres pacientes mirando asombrados el lugar que estaba a reventar.
Mientras esperábamos soltaron “Best Song Ever”, como si no
supieran que todas, si no es que la mayoría de lxs presentes son fans de One Direction,
pero no conformes con eso y yo creo que porque sabían que también tenían que
complacer a una audiencia un poco más contemporánea, decidieron soltar “Noa Noa”,
de nuestro amado Juan Gabriel, haciendo quizás una referencia a que el señor
Harry Styles es fan del divo de Juárez y que además varios de sus outfits
parecieran inspirados por él, así pasaron varias canciones hasta que al final
se apagaron las luces.
El foro sol resonaba con las miles de voces de lxs
presentes, todos atentos a la entrada majestuosa del señor Styles; y así uno a
uno los integrantes de su banda fueron saliendo, para que al final Harry Styles
saliera brincando y cantando “Music for a sushi Restaurant”; era como un sueño,
el sueño de hace tres años, voltee a mi izquierda y de repente vi a mi hermana
más emocionada que nunca, llorando y sin creer lo que estaba viendo.
“Golden”, “Adore you”, “Daylight” se hicieron presentes,
todas bailábamos y cantábamos pero al mismo tiempo tratábamos de dimensionar lo
que estaba pasando. El momento emotivo de la noche llegó, cuando “Matilda” se
hizo presente, Harry y su banda se acercaron al filo de la pequeña pasarela
colocada en medio del escenario y comenzaron a tocar la canción más melancólica
del disco, en ese momento un par de amigas que estaban delante de nosotras se
abrazaban y lloraban mientras cantaban “You don't have to be sorry for leaving
and growing up”.
Uno de los momentos más bonitos de la noche fue cuando
“Lights up” se hizo presente y con el, el primer fan Project programado de la noche;
en cada “shine”, las luces del celular se alzaban e iluminaban todo el foro
sol, haciendo de este un bello panorama.
La noche cada vez se ponía mejor y todxs seguíamos
disfrutando del show, “Treat people with kidness” se hizo presente, se
comenzaron a formar las ruedas y las viboritas, así como en las bodas, esto
cada vez parecía más una fiesta, las boas de plumas estaban en el aire, todxs
brincábamos y gritábamos “maybe we can find a place, to feel Good”.
El señor Harry se mostraba emocionado y feliz y lo repetía
cada vez que podía, por un momento hizo un par de pausas para platicar con sus
fans como es su costumbre, una de las afortunadas tuvo la suerte de que Styles
le ayudara a elegir el nombre de su bebé, sometiendo las opciones a una
votación, también se encargó de agradecer a un par de señoras por haberle hecho
un itinerario sobre los lugares, restaurantes y museos que podía visitar en su
estancia por la ciudad. Él se notaba feliz y hasta cierto punto incrédulo por
la cantidad de gente que estábamos ahí, solo para verlo a él.
El bombo empezó a sonar y de repente comenzó la canción que lo catapultaría a
la fama estando en One Direction, “What Makes You Beatiful” sonó y era algo que
yo no podía creer, en ese momento entendí lo que estaba pasando y miles de
recuerdos llegaron a mi mente, me recordé en mi casa, en medio de una pandemia
tratando de trabajar y al mismo tiempo lidiando con los miles de pensamientos
que pasaban por mi cabeza, me recordé bailando las rolitas de One Direction y
de Harry Styles, las mismas que me habían salvado de la locura de no morir de
desesperación en la pandemia, estaba ahí viviendo uno de los shows más
esperados de mi vida.
Siguieron éxitos como “Watermelon Sugar”, “Love Of My Life” y “Late Night Talking”,
esta última fue acompañada por una
entrada guapachosa, pues comenzó con el piano entonando “La guaracha
sabrosona”, así es, este temazo fue tocado por el tecladista del mismísimo
Harry Styles, seguramente lo escuchó en una de sus caminatas por las calles de
Chapultepec, a lado de los tacos de carnitas.
Sabíamos que el final se acercaba, todxs lo sabíamos, la
melodía de “Sign Of The Times” sonaba y todxs estábamos extasiadxs de escuchar
el primer éxito como solista de Harry; en algún punto de la velada todxs
empezamos a pedir que cantara “Fine Line”, pero no lo hizo, a cambio nos dio
otra sorpresa, “Medicine” comenzó y el foro enloqueció pues es una de las
canciones que más quiere el fandom y que no había tocado en muchas fechas de
este tour.
Estábamos a punto de terminar, el intro de “As it was” estaba de fondo y todxs
comenzamos a bailar otra vez, no queríamos que esto se acabara, ¿cómo es
posible que los tres años de espera se hayan resumido a una hora y media de
show?, ¡Queríamos más!
Antes de despedirse, nos presentó a los integrantes de su banda, los gritos
retumbaban y varios de lxs presentes (incluida yo), nos tapamos los oídos
porque en verdad que eran gritos ensordecedores, una vez más Harry nos agradeció
por estar ahí e incluso dijo que siempre que viene, se va con las mejores
experiencias y que esto es algo que siempre recordará cuando sea viejo, por
último nos pidió que hiciéramos una de las tantas olas que estábamos haciendo
desde antes de que empezara el show, creo que secretamente nos estaba espiando
y se dio cuenta de la buena organización que traíamos en las gradas y así fue
como después de esa gran ola, “Kiwi” se hizo presente para cerrar la noche.
Sin duda uno de los conciertos más esperados del año y que
cumplió con cada una de las expectativas que teníamos, salimos satisfechas,
cansadas y sin voz, dejando el foro sol lleno de brillos, plumas y varias
lágrimas de felicidad.