Por: Yet Set
La pérdida del sentido del tiempo, ha sido uno de los factores principales por los que está semana, había olvidado el concierto de los Yeahs, sí, por poco se me pasa. Y es que si esa publicación del Pepsi Center, no me hubiera aparecido en mi perfil, yo no hubiera presenciado uno de los que hasta ahora se ha convertido en mi top 5 de conciertos favoritos.
El pasado 3 de octubre, tuve una cita con mi yo de 12 años, para ver a su banda favorita, la que marcó un antes y un después en mi vida.
La cita era a las ocho se la noche, en el Pepsi Center, por obvias razones (se me olvidó pedir permiso en el trabajo) no pude llegar a ver a The Linda Lindas pero como dije al principio, la pérdida del sentido del tiempo me hizo llegar casi a las nueve; no me arrepiento porque afortunadamente había visto a esas punkcitas, en el Corona Capital (showzaso, por cierto), y no sentí tanto remordimiento por no alcanzar a verlas. Mientras esperaba a que salieran los Yeahs, pensaba en lo pesadas, estresantes y cansadas que habían sido estas últimas semanas para mi, el estrés del trabajo, los cólicos menstruales, salir tarde la chamba, mi proyecto de titulación, todo en ese momento estaba apretujandome el alma y la mente, además de no dejar de pensar en que casi me pierdo el show de ese momento; creo que ahora que lo pienso, hasta ese momento no me había caído el veinte de que iba a ver a una de mis bandas favoritas, por segunda vez.
Las luces se apagaron, el Pepsi Center retumbó con gritos y aplausos para abrirle paso a la banda oriunda de NY, Karen O y compañía, estaban en el escenario, los primeros acordes sonaron y dieron paso a “Spitting Off the Edge of the World” y con ella los recuerdos de aquel 19 de noviembre en el Corona Capital comenzaron a llegar; mi mente viajó a ese momento, yo a lado de mi mejor amiga de la secundaria y mi otra mejor amiga, disfrute tanto ese momento, la primera vez que veía a mi ídola de la pubertad en vivo, a lado de mis mejores amigas, no podía parar de gritar “Karen, eres perfecta”, mientras trataba de aguantar las ganas de llorar.
De repente abandonaba ese recuerdo y me veía en ese momento, en el presente, ahora estaba sola pero estaba viviendo un momento inigualable, no miento si les digo que sólo saque un par de veces mi celular para grabar, porque en verdad lo que estaba viviendo en ese momento fue de lo más bonito y sabía que de alguna forma, como en el concierto de Placebo, disfrutaría más, si dejaba por un momento el teléfono en mi bolsa.
Estaba lo suficientemente emocionada para darme cuenta de que lo que me iba a pasar en la próxima hora, iba a hacer que volviera a sentirme yo otra vez.
“Cheated Hearts”, comenzó a sonar y en ese momento supe que Yet de 12, se haría presente, como todas las tardes donde, llegando de la secundaria, antes de ir con mi mamá a vender en la cooperativa de la primaria, ponía ind-tv, con la esperanza de que saliera ese video que tanto me gustaba, para así, subirle el volumen a la televisión y ponerme a bailar y gritar, como si estuviera en un concierto de ellos.
No saben cuantas veces me imagine ese momento y ahora lo estaba viviendo.
La pareja de mi lado derecho, sólo me veía algo extrañada, quizás porque iba sola o porque en verdad me veía muy feliz disfrutando el momento.
Comenzaron a llegar más y más canciones, “Man”, “Rockers to Swallow”, “Burning” se hacían presentes. Debo decir que escuchar “Man”, fue uno de mis momentos favoritos de la noche.
No podía parar de brincar y aplaudir y si de gritar “te amo Karen”.
“Zero”, se hizo presente y otro recuerdo importante llegó a mi mente. Yo, caminando en la calle, yendo a comprar pan, con los audífonos puestos y mi viejo MP3 en la bolsa de mi pantalón, mientras sentía que imitaba a Karen, como en el video.
Nunca se me va a olvidar que en esa época mi cabello llegaba a la altura de mis pompas, todos me decían, “qué bonito cabello”, “está enorme”, lo que no sabían es que ya estaba harta de traerlo así, así que, recuerdo que le pedí a mi mamá que me dejara cortarme el cabello pero ella no sabía lo que tenía planeado, estaba a punto de realizar lo que para mi, fue mi primer acto de rebeldía.
Llegue a la estética con la mejor referencia que se me pudo ocurrir, una foto de Karen O, en el video de “Zero”; las únicas palabras que pudo decir mi mamá, al verme, fue: “Bueno si es lo que te gusta” y me sonrió.
Fueron momentos raros en mi vida, me sentía más ligera pero también rara porque no paraban de decirme “por qué lo hiciste”, “no te va a crecer como lo tenías ”, todos sintiéndose con el derecho de cuestionar mi decisión, con el derecho de opinar sobre algo que era mío, gracias a Diosita, siempre tenía en mente a Karen y yo decía, “Seguro a ella también le pasó y lo superó”.
Desde ese día no he soltado el cabello corto y mucho menos el fleco.
Los minutos pasaban y con ella de repente llegaban uno que otro recuerdo, como cuando mi mejor amiga me regalo el Show Your Bones, como un apapacho, después de que mi mamá me dijera que pensaba cambiarme de escuela, porque no estaba entregando tareas. Al final ni me cambio pero mi lugar seguro en ese momento, era ese disco que mi mejor amiga me había regalado. Mientras llegaba ese flashback, sonaba de fondo “Gold Lion” y enmi mente aparecía mi outfit de secundaria y mi corte de hongo.
La velada transcurría tan rápido, yo sentía que todo estaba pasando muy rápido, las palabras de Karen O aparecían para decir que siempre que les preguntan, cuál es su lugar favorito para tocar, siempre contestan que México, mientras comenzaba a sonar “Soft Shock” para dar pasó a la racha de canciones relax, siguió “Blacktop” para después regalarme uno de los mejores momentos de mi vida, Karen tomó el micrófono y dijo, “la siguiente canción no la hemos tocado nunca, y quisimos que México fuera el primer lugar que la escuchara en vivo” (o al menos eso fue lo que mi cerebro entendió), comenzó lo que hace unas horas, hablando con mi hermana, pensaba imposible. “DESPAIR” empezó a sonar, la neta, enloquecí, las personas a mi alrededor sólo me veían y se reían, no sabía si de mi o de nervios porque yo estaba fuera de mi, wey, estaban tocando mi canción favorita! Y yo estaba ahí, no quiero alardear y decir “fui la única que la canté “, pero en ese momento sentí que sólo era yo y los Yeahs, en un momento único en donde lo único que pensaba era como esa canción se volvió tan relevante en mi vida, como descubrí que esa canción que estaba escuchando en esos momentos, me había calmado la ansiedad y el estrés por primera vez y que desde ese momento, la tomé como himno para cuando quiero salir corriendo.
La noche no podía ser más perfecta, yo sentía que ya podía morir en paz, no podía pedirle más a la vida en ese momento, las demás canciones que siguieron las tomé como bonus extra de la vida, para que yo pudiera seguir resistiendo y volver a sentirme yo.
“Turn in To”, y “Maps”, fueron cantadas como si fuéramos una sola persona y debo admitir que para mi, “Turn in to”, fue una excelente sorpresa.
“Date With the Night”, cerró la noche y no pudo ser más perfecto, la chica que estaba de mi lado izquierdo me volteo a ver, creo que ambas sabíamos que ese momento era nuestro, nos sonreímos y empezamos a brincar y cantar como si fuéramos viejas amigas.
De pronto todo terminó, me di cuenta que estaba sola o por lo menos eso creía, cuando de repente en la obscuridad de la espera, sentía como un abrazo dentro de mi, creo que era mi yo de doce años diciéndome, “Gracias por esto, podemos seguir resistiendo y a la próxima, anota bien la fecha de los conciertos”.
